Para ganar todo en 2027, los gobernadores y las gobernadoras de Morena van a llevar mano en la definición de las candidaturasFoto: Facebook Julio Menchaca

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tiene como meta electoral fortalecer la hegemonía política y territorial de su movimiento en el país, así como conservar la mayoría calificada en la Cámara de Diputados durante el segundo y último tramo del sexenio. La instrucción es solamente una: ganar todo en 2027.

Para conseguir ese gran triunfo, en la estrategia hacia los procesos electorales del próximo año, los gobernadores y las gobernadoras de la Cuarta Transformación (4T) van a llevar mano en la definición de las candidaturas, en el entendido de que garantizarán perfiles fuertes, con verdadero liderazgo e inobjetables ante la prueba de las urnas. Hombres y mujeres de territorio que garanticen las tres “S”: suela (que conozcan sus entornos), sudor (que sean esforzados) y saliva (que sepan convencer a la gente).

En reuniones partidistas recientes, varios mandatarios se quejaron, y con sobrada razón, de que hay en sus entidades alcaldes y diputados que fueron herencia de los anteriores gobernadores, lo que no les ha permitido desplegar sus proyectos a plenitud.

En atención a eso y con instrucción desde Palacio Nacional, es que a los gobernadores y gobernadoras en ejercicio se les dará manga ancha para la designación de candidatos y candidatas, para que también se fortalezcan, principalmente, quienes gobernarán, al igual que la presidenta, hasta 2030.

Un elemento nuevo que tendrá este proceso es que las y los coordinadores electos, de acuerdo con el calendario que dio Morena (21 de septiembre, alcaldías; 8 de noviembre, diputaciones locales), tendrán brigadas que acompañen sus campañas en territorio. La expresión “van con todo” no será metáfora.

De ahí que en las reglas y acuerdos no escritos, tras el Consejo Nacional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) del fin de semana, ha quedado establecido que en los estados en que habrá elecciones concurrentes (locales y federales), serán los y las mandatarias quienes escogerán el ejército electoral con que competirá Morena en alcaldías y diputaciones locales, a la vez que en el caso de las diputaciones federales de sus entidades tendrán un peso determinante también, aunque no definitivo, pues el último palomeo se dará en Palacio Nacional.

Las gubernaturas, eso sí, se cocinan aparte y la presidenta es quien tendrá la última palabra, con base en las encuestas, los acuerdos, pero sobre todo la estrategia global para las 17 plazas en juego, de las que 12 son ya gobernadas por el partido guinda: Sonora, Baja California, Baja California Sur, Colima, Nayarit, Sinaloa, Michoacán, Zacatecas, Campeche, Guerrero, Quintana Roo y Tlaxcala.

En las otras cinco, todavía hay administraciones emanadas de la oposición: Aguascalientes, Querétaro y Chihuahua, por el Partido Acción Nacional (PAN); Nuevo León por Movimiento Ciudadano (MC), y San Luis Potosí por el Partido Verde Ecologista de México, que en términos concretos es como si fuera opositor, por el empecinamiento del mandatario de dejar en el cargo a su esposa, lo que ha llevado al rompimiento con la administración de Sheinbaum y Morena.

Pero volvamos al tema de los gobernadores y pongamos el ejemplo específico de Puebla.

Aquí, el gobernador Alejandro Armenta Mier es visto desde la dirigencia nacional de Morena como el principal conocedor del territorio —que lo es— y quien encabeza la estructura del movimiento —que también ocurre—, por lo que será quien, con base en las reglas escritas y públicas que dio a conocer el Consejo Nacional morenista, perfilará los candidatos.

Efectivamente, los abanderados y abanderadas a alcaldías y diputaciones locales serán encuestados, pero hay que recordar que esos estudios miden distintas categorías y cualidades de los aspirantes, y nadie como Armenta los conoce en sus fortalezas y sus debilidades.

Para que un o una aspirante realmente tenga posibilidades de ir siquiera a la encuesta, el primer filtro es el ojo clínico y la estrategia territorial estatal que despliegue el gobernador.

Para aquellos que se ven con posibilidades, falta todavía que así los vea el mandatario poblano y su partido.

No en vano, desde hace varias semanas, se dio la instrucción a líderes sociales, operadores, algunos integrantes del equipo armentista y legisladores —locales y federales—, a que refuercen los recorridos en los territorios.

En caso de las 16 diputaciones federales de Puebla, ha trascendido que el gobernador ya tiene un grupo de hombres y mujeres que cuentan con la fuerza suficiente para llegar a las urnas con éxito y que será presentado en Palacio Nacional.

En 2027, en que habrá elecciones concurrentes en Puebla y otras entidades, no basta con ganar, porque se da casi por descontado con la alta aprobación de la Presidenta de la República y el aval ciudadano del gobernador Armenta.

La instrucción es, como en 2024, arrasar. Y eso no se logra con políticos y políticas que no salen del escritorio o que solamente alimentan su ego y el TikTok.

Más territorio, menos narcisismo.

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