Después de las celebraciones decembrinas, marcadas por reuniones familiares, antojitos tradicionales y un consumo elevado de alimentos, es común que muchas personas busquen “compensar” los excesos de inicio de año. Sin embargo, especialistas de la Facultad de Nutrición de la UPAEP coinciden en que la clave no está en dietas restrictivas o soluciones rápidas, sino en retomar el equilibrio a partir de hábitos sostenibles y una alimentación con identidad cultural, como la que ofrece la dieta de la Milpa.
En conferencia de prensa, Lourdes Meza Jiménez, directora de la Facultad de Nutrición de la UPAEP, y Jessica Nava Avilés, profesora investigadora de la misma facultad, subrayaron que los excesos de diciembre no deben verse como el único responsable de los problemas de salud actuales, ya que la alimentación es el reflejo de hábitos construidos a lo largo del tiempo.
“La abundancia de comida en diciembre es parte de nuestra cultura y convivencia. El problema no es comer más en días festivos, sino mantener esos excesos de forma constante. La salud se construye con lo que hacemos todos los días, no solo en una época del año”, explicó Lourdes Meza.
La directora de la Facultad de Nutrición destacó que el regreso a clases representa una oportunidad clave para restablecer hábitos saludables en niñas y niños, luego del periodo vacacional. Entre las principales recomendaciones señaló:
Hidratación adecuada, priorizando el consumo de agua natural. Horarios regulares de comida, para evitar ayunos prolongados o comidas desordenadas. Actividad física diaria, que ayude a romper con el sedentarismo adquirido en vacaciones. Lunches saludables, preparados en casa y basados en alimentos tradicionales.
En este punto, resaltó el valor de la dieta de la Milpa, integrada por ingredientes como maíz, frijol, calabaza, chayote, chilacayote, flor de calabaza, verdolagas y chile, que permiten ofrecer una alimentación balanceada, accesible y de origen mexicano.
“Una tortilla con frijoles, unas enfrijoladas sencillas, verduras de temporada y una bebida sin azúcar pueden ser opciones nutritivas y culturalmente significativas para nuestros niños”, indicó.
“Un niño sano es un niño feliz, y en México tenemos un gran reto en salud infantil. Recuperar estos hábitos desde la infancia es fundamental”, enfatizó.
Por su parte, Jessica Nava Avilés explicó que en la etapa adulta es frecuente culpar a diciembre del aumento de peso, cuando en realidad se trata de una acumulación de hábitos poco saludables a lo largo del año. Señaló que en consultas nutricionales se han observado incrementos promedio de 6 a 8 kilogramos en un periodo de dos meses, asociados no solo a grasa corporal, sino también a retención de líquidos.
“Los nutriólogos no satanizamos alimentos. La comida tradicional mexicana forma parte de nuestra cultura y puede integrarse a un plan saludable. El problema surge cuando el exceso se vuelve cotidiano y se prolonga por semanas”, afirmó.
La especialista destacó la importancia de no abandonar la orientación nutricional durante las festividades, aprender a moderar y adaptar la alimentación al estilo de vida laboral, académico y social, y evitar caer en soluciones rápidas promovidas en redes sociales sin respaldo profesional.
Ambas especialistas coincidieron en que la cultura de la Milpa ofrece múltiples beneficios, es económica, accesible en mercados locales, rica en fibra, proteínas vegetales, antioxidantes y grasas saludables. Además, fomenta el consumo de alimentos de temporada, que responden a las necesidades del organismo en cada época del año.
“La naturaleza es sabia. En esta temporada encontramos alimentos ricos en vitamina C, ideales para fortalecer el sistema inmunológico ante infecciones respiratorias”, explicó Jessica Nava. Entre ellos mencionó guayaba, naranja, mandarina, toronja, papaya y melón, así como verduras que pueden prepararse en guisados tradicionales como calabacitas a la mexicana, verdolagas o caldos.
También destacó la importancia de no eliminar los hidratos de carbono como tortillas, arroz o pastas, ya que son fuente esencial de energía, especialmente si se busca mantener o aumentar masa muscular.
Otro punto clave fue dejar atrás el “pesocentrismo” y enfocarse en la composición corporal, es decir, en la proporción de grasa y músculo. “Una persona puede verse delgada y tener un porcentaje elevado de grasa corporal. Lo importante es evaluar de manera integral”, señalaron.
En este sentido, la UPAEP cuenta con equipos de “bioimpedancia InBody” en su Centro de Salud Integral, que permiten medir grasa, músculo y distribución corporal por segmentos, incluso en niños a partir de los tres años, lo que facilita diagnósticos personalizados y metas realistas.
Respecto al uso de suplementos alimenticios, las especialistas advirtieron que no deben sustituir a la comida ni utilizarse sin supervisión profesional. “Los suplementos están diseñados para complementar, no para reemplazar alimentos. Su uso indiscriminado puede generar deficiencias o excesos nutricionales”, puntualizó Meza Jiménez.
Jessica Nava subrayó que uno de los principales retos es reconciliarse con la comida y dejar de verla como enemiga. “El equilibrio, no la culpa, es lo que nos permitirá sostener cambios a largo plazo”, afirmó.
Finalmente, Lourdes Meza invitó a la población a acudir a la Clínica de Nutrición del Centro de Salud Integral de la UPAEP, ubicada en 9 Poniente 2309, donde se brinda atención profesional a personas de todas las edades.
“El inicio del año es una oportunidad para invertir en salud, no solo por unas semanas, sino como un compromiso a largo plazo. La alimentación adecuada siempre será una aliada para mejorar nuestra calidad de vida”, concluyó.
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