La historia de la vacunación en México tiene casi tres siglos de historia, en los que las comunidades científicas, médica y las industrias farmacéuticas han hecho esfuerzos relevantes por mejorar la salud integral de las personas en el territorio.
Vacunarse es un acto fundamental en la cultura de prevención, y hoy, ante crisis sanitarias y enfermedades altamente contagiosas, es crucial retomar la inmunización para seguir construyendo sociedades saludables.
La Dra. Alicia Rivera Favila, responsable del Programa de Salud Universitario de la IBERO Puebla, explicó que desde el desarrollo de las primeras vacunas se logró reducir significativamente la mortalidad causada por enfermedades infecciosas que, en décadas pasadas, cobraban millones de vidas.
Las vacunas funcionan al introducir en el organismo un antígeno —es decir, una versión debilitada o inactiva del patógeno— que estimula al sistema inmunológico para producir anticuerpos, los cuales son los encargados de defender al cuerpo y de evitar cuadros graves y complicaciones potencialmente mortales.
El Programa de Vacunación Universal en México ofrece 16 vacunas gratuitas, priorizando grupos vulnerables como niños menores de 5 años, adultos mayores y embarazadas.
La académica destacó que los grupos más vulnerables ante enfermedades infecciosas son los extremos de la vida —menores de 5 años y personas mayores de 65—, así como quienes padecen enfermedades crónicas, cáncer o condiciones que debilitan su sistema inmunológico. En estos casos, una infección puede derivar en consecuencias graves o incluso fatales.
Más allá de la protección individual, la vacunación tiene un componente colectivo fundamental: la inmunidad de rebaño. Cuando una alta proporción de la población está vacunada, se reduce la posibilidad de transmisión, protegiendo así a quienes no pueden vacunarse por razones médicas. La Dra. Rivera Favila explicó que la reaparición de enfermedades como el sarampión está relacionada con la disminución en las tasas de vacunación, lo que incrementa el riesgo de brotes debido a su alta capacidad de contagio.
Recordó también el impacto histórico de vacunas como la de la poliomielitis, que permitió evitar miles de muertes y discapacidades en México y el mundo. Gracias a las campañas de vacunación, generaciones completas pudieron desarrollarse con mejores condiciones de salud y calidad de vida.
Ante la persistencia de desinformación, la especialista hizo un llamado a verificar las fuentes de información y a no dejarse llevar por estudios desacreditados, como el que en 1998 vinculó falsamente la vacuna contra el sarampión con el autismo, afirmación que ha sido ampliamente desmentida por evidencia científica sólida.
Para Alicia Rivera, y para el gremio médico en su conjunto, es importante invitar a la comunidad a completar los esquemas de vacunación correspondientes a cada etapa de la vida y a considerar esta decisión no solo como un acto de cuidado personal, sino como un compromiso ético con la salud pública y la protección de quienes más lo necesitan.
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