Esta mañana, durante la conferencia matutina, Jorge Mendoza, director general de Banobras, presentó ante la Presidenta Claudia Sheinbaum el plan de infraestructura carretera más grande del actual gobierno. La apuesta es modernizar y construir más de 1,450 kilómetros de carretera en 11 estados del país, con una inversión estimada de más de 150 mil millones de pesos.
¿Qué se va a construir y dónde?
El plan contempla 18 proyectos prioritarios distribuidos en Baja California, Coahuila, Estado de México, Hidalgo, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz. De estos, 11 operarán bajo el modelo CMRO —Construcción, Mantenimiento, Rehabilitación y Operación— y 7 bajo el esquema de Inversión Mixta, donde el sector privado participa junto al Estado.
Los dos proyectos estrella son el Corredor del Golfo de México y la modernización de la Ruta 57, dos de las vías más estratégicas para el comercio y la movilidad del país.
Más allá de los números, el impacto es concreto: 177 mil empleos directos y 142 mil indirectos, menos tiempo en carretera, mayor seguridad vial y más agilidad para el comercio exterior. En pocas palabras: mejores condiciones para millones de personas que cada día dependen de estas vías para trabajar, transportar mercancía o simplemente llegar a casa.

¿Qué es el Modelo de Inversión Mixta?
Es un esquema donde el gobierno y el sector privado construyen juntos. La concesión se otorga a una empresa con participación mayoritaria del Estado, pero el privado pone dinero, asume riesgos y, una vez que el proyecto está en operación, recupera su inversión. Es un modelo donde ambas partes ganan si el proyecto funciona bien.
Lo que lo hace atractivo es que los proyectos son autofinanciables — Banobras, la banca comercial y otros inversionistas pueden participar en el financiamiento — y contempla mecanismos de gobernanza que protegen los derechos del privado. En pocas palabras: el Estado dirige, el privado invierte y juntos entregan infraestructura.
Una de las claves del plan es que los proyectos están diseñados para ser autofinanciables. Banobras, la banca comercial y otros inversionistas participan en el financiamiento. Además, los pagos al sector privado estarán sujetos al cumplimiento de estándares de desempeño con un supervisor independiente que vigilará cada contrato. Si la carretera no cumple, el pago se reduce. “Si cumple, todos ganan”.
Con información de Infobae
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