Si la Reforma Electoral que propone la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se hubiera aprobado y aplicado antes de 2024 —hagamos el ejercicio de imaginación—, hoy personajes tan perversos como Rafael Alejandro Moreno Cárdenas “Alito”, dirigente nacional del PRI; la emecista María Alejandra Barrales Magdaleno, que ha traicionado antes a tantos partidos y movimientos; o el panista de tan oscuro peculio y relaciones peligrosas, Ricardo Anaya Cortés, no serían senadores, pues llegaron a su actual escaño por la vía de Lista Nacional o plurinominal, la que desaparecerá con la propuesta presidencial.
Tampoco estarían en la Cámara de Diputados personajes tan cuestionados, como el priísta ex gobernador de Coahuila, Rubén Ignacio Moreira Valdez, señalado por un verdadero caudal de delitos; o el presidente nacional panista, Jorge Romero Herrera, acusado también de ser el jefe del llamado “cártel inmobiliario”, que encabezó una presunta red de corrupción en la Ciudad de México, para construcciones ilegales.
En esos dos casos no habrían llegado a ser diputados, si en el ejercicio de imaginación ya hubiera estado aprobada la reforma de la presidenta Sheinbaum, porque desaparece los 200 diputados plurinominales, para sustituirlos por legisladores de primera minoría y de elección nominal directa; es decir, “el gran perdedor” en el primer caso y la elección directa de los ciudadanos a partir de un listado específico por circunscripción, en el segundo.
Tanto en el caso del Senado y de la Cámara de Diputados, lo que la Reforma Electoral de la doctora propone es devolver a las y los ciudadanos el verdadero control de a quién se elige como representante popular; se privilegia, con su iniciativa constitucional, la democracia directa en todos los casos.
Como hemos dicho en otras entregas, Sheinbaum Pardo plantea algo muy sencillo y que no le gusta a las élites: acabar con la “realeza” o con la aristocracia legislativa que, hasta ahora, permanece en el ámbito de decisión de las cúpulas partidistas y que secuestra la decisión sobre esas curules y escaños a los ciudadanos.
Por eso, además de la oposición, los partidos aliados del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se están resistiendo a la reforma que este lunes entrará formalmente al Congreso de la Unión, porque pretenden seguir manteniendo sus privilegios.
Hay que decirlo con claridad: las cúpulas partidistas pretenden seguir secuestrando las decisiones a los ciudadanos.
Traicionan a los ciudadanos.
“Es algo muy racional: quien quiera ser diputado, que se vaya a buscar su voto, que quien quiera ser senador, se vaya a buscar su voto, que quien quiera ser regidor, se vaya a buscar su voto y que se presente ante la gente”, dijo Claudia Sheinbaum. Es así de simple.
Los 10 puntos
La semana pasada, la presidenta presentó la iniciativa que se resume en 10 puntos:
- Eliminación de las listas de los partidos políticos para la representación proporcional del Congreso de la Unión.
- Reducción del 25 por ciento en el costo de las elecciones.
- Mayor fiscalización.
- Voto en el extranjero.
- Disminución de los tiempos de radio y televisión de 48 a 35 minutos diarios.
- Regulación del uso de Inteligencia Artificial y prohibición de bots.
- Cómputos Distritales.
- Democracia Participativa.
- No nepotismo.
- No reelección.
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