El presidente colombiano, Gustavo Petro, visitó a su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca para un encuentroFoto: La Casa Blanca

El presidente colombiano, Gustavo Petro, visitó a su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca para un encuentro que podría ser un borrón y cuenta nueva tras meses de duros reproches mutuos.

Es el primer y quizás último encuentro cara a cara entre ambos mandatarios, y empezó poco después de la llegada del vehículo de Petro a la entrada de dignatarios de la Casa Blanca, a las 11:00 hora local, comprobó la AFP.

Considerado por Washington como el primer productor de cocaína del mundo, Colombia necesita del apoyo de Estados Unidos para mantener la presión militar en las zonas de cultivo, y para ello es muy importante la certificación de su lucha antinarcóticos, que perdió el año pasado, por segunda vez en cuatro décadas.

El objetivo es “la lucha contra el narcotráfico, desde un enfoque que priorice la vida y la paz en nuestros territorios”, dijo Petro en un mensaje en X, antes de entrar a la reunión.

Trump a su vez necesita que Bogotá asegure de forma estable la recepción de miles de migrantes indocumentados, producto de su campaña de deportaciones, en momentos en que recibe fuertes críticas de la oposición.

Colombia anunció la semana pasada que se reanudarán los vuelos en aeronaves colombianas, tras ocho meses de interrupción.

¿Cuáles son los temas de la reunión Petro-Trump?

“Vamos a hablar de drogas, porque enormes cantidades de drogas salen de su país“, declaró Trump a periodistas la víspera del encuentro.

Aunque ambos son afines al tono coloquial y populista, todo lo demás los separa: Petro es un ex guerrillero que quiere mantener en alto la voz de la izquierda en el continente, que entró en un ciclo claramente conservador.

Trump es el líder que resucitó la doctrina Monroe, de intervencionismo en la región, al punto de que obliga a todos sus vecinos del Sur a posicionarse: a favor o en contra de Estados Unidos.

Petro llegó a Washington acompañado de su canciller, su ministro de Defensa y altos cargos de inteligencia.

La relación entre ambos países “se va a relanzar”, prometió ante la prensa la canciller, Rosa Villavicencio, a su llegada a Washington.

Con este encuentro “el mensaje es claro: ganan las naciones y perderán los criminales“, añadió el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, que ha acudido varias veces a Washington en los últimos meses.

Sánchez confirmó la extradición de un capo de la droga, Pipe Tuluá, antes del encuentro.

¿Quién gana y quién pierde con la visita?

Trump empezó su mandato anunciando una campaña de deportaciones masiva, a la que Petro replicó inicialmente con críticas y el freno a la llegada de aviones, por considerar que no se daba el trato digno a los migrantes colombianos.

El gobierno estadunidense se irritó, y en septiembre la degradación de la relación bilateral se aceleró: Trump empezó a atacar a presuntas narcolanchas en el Caribe, algo que Petro calificó de “ejecuciones extrajudiciales”.

Poco después llegó el duro golpe de la descertificación, que puso en peligro centenares de millones de dólares en ayuda bilateral.

Petro quiso movilizar no solamente a América Latina en la denuncia de los ataques, sino incluso a la opinión pública estadunidense.

Desembarcó en Nueva York para la Asamblea General de la ONU y se manifestó en las calles de la ciudad, donde directamente pidió a los estadunidenses que plantaran cara a Trump.

El secretario de Estado, Marco Rubio, le quitó el visado, luego hubo anuncio de sanciones personales, contra él y su familia.

Trump lo acusó de ser un “líder del narcotráfico” y le advirtió que tenía que “cuidar su trasero” si no quería que Colombia corriera la misma suerte que Venezuela.

El derrocamiento del líder venezolano Nicolás Maduro supuso el momento más delicado de esa relación tormentosa.

Pero fue también el aliciente para que ambos hablaran, según coinciden fuentes diplomáticas en Washington.

Con un visa temporal, Petro busca aprovechar el tiempo en Washington: además de su propia rueda de prensa, se reunirá con congresistas, acudirá a la Organización de Estados Americanos (OEA), dará una conferencia en la universidad de Georgetown y finalizará su estadía con un encuentro con la diáspora colombiana.

Petro deja la silla presidencial en agosto, mientras que a Trump le quedan tres años, y en medio, unas decisivas elecciones legislativas.

Con información de Milenio

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