El rostro y nombre de Mariano Barbacid ha resonado estos días al conocerse que, junto a su equipo, ha logrado eliminar el tipo de cáncer de páncreas más frecuente en animales, algo nunca visto y muy esperanzador.
Barbacid, bioquímico madrileño y con reconocimientos a nivel internacional, es uno de los pioneros mundiales en descubrir genes relacionados con el cáncer y dirige el Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).
El oncólogo lleva décadas estudiando cómo se forma y se mantiene el cáncer a nivel molecular. Su grupo ha desarrollado una estrategia de triple terapia que ha conseguido eliminar por completo el tipo de cáncer de páncreas más frecuente en modelos animales, sin efectos secundarios importantes y con una duración muy larga del efecto. Esto supone que, en ratones y otros modelos experimentales, los tumores desaparecen y no vuelven a aparecer durante muchos meses.
Sus logros profesionales están acaparando toda la atención en estos días, y no es para menos, algo que puede hacer que muchos también se interesen por conocer más sobre su lado más personal. A continuación te damos algunos datos más sobre quién es Mariano Barbacid y su lado más desconocido.
La universidad en la que comenzó sus estudios
Mariano Barbacid (76 años) nació en Madrid en 1949 y ya desde su niñez empezó su interés por la ciencia, gracias a las clases de refuerzo gratuitas que pudo recibir, según ha indicado en algunas entrevistas.
En concreto, el actual oncólogo estudió bioquímica en la Universidad Complutense de Madrid, doctorándose en 1974 en el Instituto de Biología Celular del CSIC con la tesis ‘Interacción de antibióticos con el centro activo peptidil transferasa del ribosoma eucariótico’, bajo la dirección de David Vázquez.
Según se indica en una biografía proporcionada por Quirón Salud, “desde 1974 a 1978 realizó una estancia postdoctoral en el Instituto Nacional de Cáncer del NIH en Bethesda, Maryland, donde en 1978 creó su propio grupo, interesado en el estudio de la biología molecular de los virus causantes de sarcomas”. Tiempo después, “aisló y clonó el primer oncogén humano en 1982, que unos meses más tarde identificó como un alelo mutado del proto-oncogén H-ras. Este descubrimiento abrió un campo totalmente nuevo en la Oncología Molecular y proporcionó la primera evidencia para el establecimiento de las bases moleculares del cáncer humano“.
Continuó su carrera en Estados Unidos, ocupando diversos cargos de importancia y siguiendo sus investigaciones, logrando hallazgos recogidos en más de 170 publicaciones en diversas revistas científicas y consiguiendo gran reconocimiento a traves de premios y títulos honoríficos.
Es Doctor Honoris causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en 1995, y es miembro de la EMBO desde 1996. Fue en 1998 cuando volvió a España para crear y dirigir el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en Madrid.
Padre de dos hijas
Es poco lo que se conoce sobre la vida privada del científico. Sin embargo, según informaciones públicas, estaría casado con Mónica López Barahona, también bioquímica española, especializada en biología molecular e investigadora en el campo de la oncología molecular.
Además, el mismo Barbacid ha dicho en algunas entrevistas que tiene dos hijas y que ellas son una de sus grandes motivaciones: insiste en que si se invierte lo suficiente en investigación, ellas podrán llegar a vivir en un mundo en el que el cáncer, incluso el de páncreas, tenga solución.
“Por ellas y por todas la personas que los han padecido, lo padecen y lo padecerán quiero dedicar parte de mi legado a financiar lo único que realmente puede acabar con él: la investigación“, contaba en su momento.
La humilde profesión de su padre y el origen de su vocación
Otra de las informaciones curiosas sobre la vida de Mariano Barbacid, según biografías públicas, es que su padre era zapatero en el barrio de Chamberí y no tiene hermanos. Como hijo único, el oncólogo ha señalado en intervenciones pasadas que él contó con la suerte de poder centrarse en sus estudios y no tener que compaginarlos con trabajo.
Además, Barbacid ha contado en varias entrevistas, que sus padres le animaron a centrarse en los estudios, algo que le permitió dedicarse de lleno a la ciencia desde joven. También ha explicado que la madre de un amigo, que era profesora, le despertó de niño la curiosidad por descubrir cosas nuevas, y que ese fue el origen de su vocación científica.
“Seguramente, yo entendería bien poco de todo aquello, ¡era un niño! Pero me sentía fascinado. Aquella mujer, Carmen, que tenía 8 o 9 hijos y un marido marino ausente en casa, generó en mí la vocación por descubrir cosas que no se conocían. Me empujó hacia la carrera científica”, dijo. en una entrevista.
Con información de ABC
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