El especialista, Germán Reyna y Herrero, tendrá formalmente el jueves el acto protocolario de la entrega-recepción de la ASEFoto: ASE Puebla

Austeridad y eficiencia presupuestales; modernización técnica y tecnológica, así como una total sintonía con los procesos federales; aprovechamiento de los dientes que de sí ya le da la Ley de Coordinación Fiscal, para revisar también recursos federales que ejerzan entidades locales; mejoras laborales para el amplio equipo y, especialmente, un rotundo “no” a las negociaciones en lo oscurito, pida quien las pida, son énfasis que se sentirán con la llegada del nuevo titular de la Auditoría Superior del Estado (ASE), Germán Reyna y Herrero, quien tiene ante sí el reto de quitar, literalmente, las telarañas y el anquilosamiento que, en muchos sentidos, tiene la institución.

Un tema sobresale con su llegada y las tareas por delante: serán él y su equipo los encargados de revisar y, en su caso iniciar procedimientos sancionatorios, de la primera tanda de cuentas públicas de los gobiernos municipales emanados de la cuarta Transformación (4T), que corresponden a 2019, pues fueron electos en 2018, con la gran ola nacional y estatal lopezobradorista. Se trata de un gran reto administrativo y técnico que también tiene una fuerte carga política.

El especialista, joven pero ya con mucha experiencia, tendrá formalmente el jueves el acto protocolario de la entrega-recepción de la ASE -entidad en la que participaba ya como auditor adjunto, desde agosto pasado-, luego de su elección en el Congreso local, el 15 de enero.

Reyna y Herrero toma las riendas con un calendario apresurado para revisar todos los procedimientos de las cuentas públicas desde 2019, un ejercicio cuya ventana para aplicar sanciones ante posibles irregularidades vence en mayo próximo, porque los probables delitos que se hayan cometido en el uso de recursos públicos prescriben tras siete años.

Arriba así Germán Reyna con esta tarea a contrarreloj, pero también con una lupa acuciosa y severa, para la que cuenta con un equipo compacto de colaboradores con mucha experiencia profesional, algunos incluso en la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Hay prioridades sobre lo que se ha detectado y lo que viene en la institución que revisa el correcto uso de los recursos públicos en el estado y cuyas definiciones concluyen con inhabilitaciones, sanciones administrativas y hasta cárcel para los funcionarios corruptos.

Entre las metas están:

  • Digitalización y automatización de los procesos de fiscalización.
    Armonizar y homologar la forma de trabajo con la ASF.
  • Concretar las facultades que ya contempla la Ley de Coordinación Fiscal, para poder auditar recursos federales, como un brazo de la ASF, que es la entidad que abre procedimientos y toma medidas, en esos casos.
  • Certificar los procesos técnicos.
  • Generar un mejor clima y condiciones laborales, el conocido “great place to work”.

En las tareas urgentes, están:

  • La revisión de las cuentas públicas de 2019, pues los posibles delitos están por prescribir.
  • Verificación real de padrones de auditores externos, que se mantendrán con un perfil más preventivo del trabajo.
  • Austeridad presupuestal. El titular de la ASE ha instruido, por ejemplo, que los vehículos oficiales sean utilizados con responsabilidad y solamente para las tareas oficiales. La Auditoría no adquirirá camionetas especiales para el uso del titular, pues por decisión personal él utilizará la de su propiedad, que tiene blindaje.

Germán, un hombre de 43 años, con mucha experiencia en la materia y con la decisión de cambiar el rostro de la Auditoría, presentará en febrero el plan estratégico para ello.

Por lo pronto, en los hechos prácticos, con la entrega-recepción, este jueves comenzará la etapa para la que fue electo por siete años.

Que sea un tiempo bienaventurado, por el bien de Puebla.

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